
Aquella mañana llegó corriendo a la escuela, le faltaba un poco el aire y el clima frío no lo hacía más fácil. Comenzó caminando deprisa entre la gente que parecía no tener problema alguno, pero luego tuvo que correr para llegar pronto. Llevaba una caja de cartón con trabajos dentro, un portafolio de dibujo bajo el brazo y una enorme mochila al costado y a pesar de ello se movía con agilidad entre el mar de gente. Al fin, después de unos minutos vislumbro no muy lejos la entrada.
Corrió a lo largo del pasillo y subió casi sin aliento las escaleras; justo cuando entraba al salón se percató de que todos salían, lo cual le pareció sumamente extraño. Entonces se topó de frente con aquél chico, el que cada mañana le traía café, el que le hablaba con dulzura y que se mantenía a la distancia para que ella no supiera que le interesaba; se encontró con aquél chico que se había vuelto un buen amigo al pasar los meses.
"Hoy no habrá clases linda", le dijo incluso antes de darle los buenos días. Ella sonrió aliviada pues había llegado bastante tarde, en el fondo le molestaba terriblemente haber tenido que correr tantas calles pera llegar, pero sin importar nada, un dia sin clases siempre era buena noticia. Ambos salieron sin un plan fijo y caminaron sin rumbo un rato, hasta que se toparon con un pequeño parque que tenía una pequeña fuente al centro, y tomaron asiento en una de las bancas.
Charlaban de cualquier cosa, casi todo entre ellos resultaba buen tema de conversación, eran muy parecidos y en parte ayudaba a que llevaran tan buena relación, se entendían mejor entre sí de lo que cada uno podía hacerse entender con los demás. El sol comenzó a salir y el frío se redujo a nada, la calidez los embriagaba en ese ambiente lleno de tranquilidad y así de pronto, casi sin quererlo, ella recargó la cabeza sobre el hombro del chico, se moría de sueño, sólo eso (sólo tal vez)... Él no supo cómo reaccionar ante aquél gesto y se quedó tieso algunos segundos, luego volteó a verla y se dio cuenta de que ella en realidad era muy bella, más de lo que le hubiese gustado aceptar. Se quedó así, mirandola un largo rato, pensando quién sabe qué cosas pero todas con ella, sonrió y entonces, ella, despertó.
"Lo siento" dijo apenada, "la verdad sólo dormitaba" y dicho esto se giró hacia él para ver la expresión en su rostro, pero entonces, sin que ella lo esperara, él se acercó demasiado y por una fracción de segundo sus labios se encontraron. La chica se hizo a un lado y lo apartó con la mano de inmediato, había una total confusión en ambos. Ninguno de los dos se atrevió a decir nada, pero estaba de más porque todo era muy claro.
Ella se puso en pie muy confundida y tomó sus cosas, dio media vuelta y antes de partir se volvió y con lágrimas en los ojos dijo "¿Por qué lo hiciste? Sabías que tenías todo que perder, yo amo a alguien más", él sólo se encogio de hombros y escondió su profunda tristeza detrás de una sonrisa tímida. "No perdí, era todo o nada... y ahora sé que a ti también te entristece no darle una oportunidad a lo nuestro. Tus lágrimas me lo dicen todo linda...". Después de todo él tenía razón, ella lo sabía pero no quería arriesgarse a perder lo que tenía, no otra vez. Se fue deprisa con el corazón latiendole al cien y las lágrimas inundando sus ojos, después de todo él tenia razón...
A la mañana siguiente llegó como de costumbre a la escuela pero aquél día no hubo café ni buenos días... nada...

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