jueves, diciembre 03, 2009

Cuando Las Cosas Pasan...


Aquella mañana llegó corriendo a la escuela, le faltaba un poco el aire y el clima frío no lo hacía más fácil. Comenzó caminando deprisa entre la gente que parecía no tener problema alguno, pero luego tuvo que correr para llegar pronto. Llevaba una caja de cartón con trabajos dentro, un portafolio de dibujo bajo el brazo y una enorme mochila al costado y a pesar de ello se movía con agilidad entre el mar de gente. Al fin, después de unos minutos vislumbro no muy lejos la entrada.

Corrió a lo largo del pasillo y subió casi sin aliento las escaleras; justo cuando entraba al salón se percató de que todos salían, lo cual le pareció sumamente extraño. Entonces se topó de frente con aquél chico, el que cada mañana le traía café, el que le hablaba con dulzura y que se mantenía a la distancia para que ella no supiera que le interesaba; se encontró con aquél chico que se había vuelto un buen amigo al pasar los meses.

"Hoy no habrá clases linda", le dijo incluso antes de darle los buenos días. Ella sonrió aliviada pues había llegado bastante tarde, en el fondo le molestaba terriblemente haber tenido que correr tantas calles pera llegar, pero sin importar nada, un dia sin clases siempre era buena noticia. Ambos salieron sin un plan fijo y caminaron sin rumbo un rato, hasta que se toparon con un pequeño parque que tenía una pequeña fuente al centro, y tomaron asiento en una de las bancas.

Charlaban de cualquier cosa, casi todo entre ellos resultaba buen tema de conversación, eran muy parecidos y en parte ayudaba a que llevaran tan buena relación, se entendían mejor entre sí de lo que cada uno podía hacerse entender con los demás. El sol comenzó a salir y el frío se redujo a nada, la calidez los embriagaba en ese ambiente lleno de tranquilidad y así de pronto, casi sin quererlo, ella recargó la cabeza sobre el hombro del chico, se moría de sueño, sólo eso (sólo tal vez)... Él no supo cómo reaccionar ante aquél gesto y se quedó tieso algunos segundos, luego volteó a verla y se dio cuenta de que ella en realidad era muy bella, más de lo que le hubiese gustado aceptar. Se quedó así, mirandola un largo rato, pensando quién sabe qué cosas pero todas con ella, sonrió y entonces, ella, despertó.

"Lo siento" dijo apenada, "la verdad sólo dormitaba" y dicho esto se giró hacia él para ver la expresión en su rostro, pero entonces, sin que ella lo esperara, él se acercó demasiado y por una fracción de segundo sus labios se encontraron. La chica se hizo a un lado y lo apartó con la mano de inmediato, había una total confusión en ambos. Ninguno de los dos se atrevió a decir nada, pero estaba de más porque todo era muy claro.

Ella se puso en pie muy confundida y tomó sus cosas, dio media vuelta y antes de partir se volvió y con lágrimas en los ojos dijo "¿Por qué lo hiciste? Sabías que tenías todo que perder, yo amo a alguien más", él sólo se encogio de hombros y escondió su profunda tristeza detrás de una sonrisa tímida. "No perdí, era todo o nada... y ahora sé que a ti también te entristece no darle una oportunidad a lo nuestro. Tus lágrimas me lo dicen todo linda...". Después de todo él tenía razón, ella lo sabía pero no quería arriesgarse a perder lo que tenía, no otra vez. Se fue deprisa con el corazón latiendole al cien y las lágrimas inundando sus ojos, después de todo él tenia razón...

A la mañana siguiente llegó como de costumbre a la escuela pero aquél día no hubo café ni buenos días... nada...

sábado, octubre 03, 2009

PuDoR eN eL mEtRo???


Mis pies dolían esa mañana, caminaba deprisa, ya era tarde. Caminaba entre la gente sin mirar a nadie, tal vez... seguramente, ellos tampoco me miraban, cada quien estaba inmerso en sus propios pensamientos, cada quien con sus tiempos, en fin. Yo casi corriendo con mi enorme portafolio pensando en porqué no había salido más temprano de casa.


Llegué a ese medio de transporte tan famoso y no por conocido... bueno sí, un poco, pero sobre todo porque tiene una fama, que bueno!!, en fin bendito metro, me ahorra el tráfico...a veces; la puerta se abrió justo frente a mi y al entrar pude sentir la húmeda calidez que lo caracteriza. Tomé asiento en uno individual justo al lado izquierdo de la puerta, justo donde termina el vagón, una chica se subió deprisa y se acomodó en el espacio vacío frente a mi.


Me miró una y otra vez, comenzó a intimidarme y justo cuando decidí que sería mejor cambiarme de lugar, ella tomó de su gran mochila un suéter o sudadera bastante grande y lo amarró por las mangas de la escalera de emergencia y hacia el tubo que tenía enfrente, sacó otra prenda y repitió la operación para cubrir su costado, de pronto sus brazos se alzaron y segundos después pude ver su blusa en el aire, "por dios!" pensé, "qué demonios hace esta mujer??". Así sin más, la chica se quitaba prenda tras prenda y sacaba otra de la mochila, se la ponía con esfuerzos y todo sin salirse de esa improvisada zona de comfort y pseudo pudor. Ante el asombro de todos los presentes en el vagón la chica se cambió por completo de prendas, retiró sus paredes improvisadas, las metió en la mochila y se bajó en Balderas como si nada.


Vaya que todos ahí quedamos conmocionados ante tal espectáculo, digo, he visto a mujeres "transformarse" al subir hechas un horror y bajar como reinas, pero eso era demasiado hasta para ellas. Yo considero que alguien deberia hacer un documental acerca de las transformaciones de las mujeres que viajan en metro, oigan, es todo un arte, sobre todo para no sacarse un ojo con el lápiz delineador mientras el vagón se agita como camión guajolotero, yo digo que tiene su chiste.


En fin, una experiencia más para contarse con respecto al metro. La verdad no dudo que esta sea la primera de muchas, sobre todo para mí que tiene siglos que no viajo en él. Pues bueno, suerte a todas esas mujeres que exponen su vida día a día viajando de esa manera en el TROME!!!

viernes, mayo 22, 2009

Un ViErNeS cUaLqUiErA

Ahí estaba yo, dentro del mar esordecedor de risas, gritos y pláticas sin sentido de las chicas en un salón de clases a la última hora de un día viernes... simplemente enloquecedor.

La maestra en turno y víctima de nuestra indiferencia, nos daba la clase, o por lo menos eso intentaba, de psicología; algunas chicas en verdad no creían útil esa materia sin darse cuenta que en ella radicaba todo el control del que no les gustaba ser víctimas; en fin, la profesora intentaba en vano mantener callado al grupo y la verdad es que nadie parecía tomarla en serio, y no porque tuviéramos algo en su contra, era más bien que su clase no lograba atrapar nuestra atención en el modo que ella hubiese querido.

Aún no conozco a algún chico o alguna chica de mi edad que pueda mantener puesta la atención en una clase a la última hora de un día viernes por más de cinco segundos ininterrumpidos y eso después de un examen de cálculo (sí, eso fue una proyección... volvamos), además con treinta grados de temperatura en el ambiente que te hagan hervir las ideas. Así que de ninguna manera me sentí culpable por divagar en vez de concentrarme en clase.

Algunas compañeras pasaron a exponer algo que no alcanzaban a entender por completo pero que igual trataban de hacerlo parecer "muuy" interesante, como casi todas. Hasta me parecía gracioso verlas ahí, tronando sus dedos y mirando con nerviosismo sus hojas de información como si aquello pudiese librarlas de su falta de apetito por el conocimiento y darles de pronto las respuestas que no habían encontrado dos semanas antes. ¡Por dios!, si así fuera ya habría leído cada párrafo de la biblioteca escolar y cualquier otra que estuviera a mi alcance, pero eso no viene al caso...

El paisaje en el salón era bastante alentador: algunas con cara de perdidas, otras dormidas tranquilamente sobre sus pupitre, podría decirse que yo mientras imaginaba la cara de angustia que tendrían al tener el próximo examen frente a ellas, simplemente encantador; algunas (las contadas excepciones) no perdían el tiempo y tomaban apuntes acerca de cada palabra que se decía, la verdad es que mi profesora tampoco era tonta y de que se las pagaríamos en algún momento era de lo que más seguras estábamos.

Es curioso, siempre he tenido la capacidad (no sé si para bien o para mal) de poder escuchar cada palabra de los exponentes aún cuando yo estoy en otra cosa, como escribiendo mis sensaciones de este día. La clase que se impartía: El desarrollo psicosexual, según Freud. No es que el tema no llamara mi atención, sino que las chicas no dejaban muchas cosas claras y mi imaginación se ve motivada por casi todo.

A mi lado estaba sentada mi amiga Daniela; no siempre me agradó, al inicio me parecía una persona demasiado desubicada y ahora que la conozco mejor me sigue pareciendo despistada pero es mi amiga y nos entendemos bastante bien, de modo que todo el salón queda dividido en seis grandes (¿grandes?) grupos: las fashion, las sociales, las "sanchez", las matadas, las rebeldes y en el último Dany y yo, es algo extraño... Bueno, el punto es que ella tomaba apuntes mientras yo iba en mis expediciones a la jungla de las ideas y cabe mencionar que no voy ahí seguido.

La clase avanzaba y al tiempo, aumentaban mis deseos de salir corriendo, trataba de relajarme pensando que al fin y al cabo ya era viernes...

viernes, marzo 06, 2009

El TiEmPo...


Y tiene tanto tiempo que no soy yo, que lo he olvidado, que he borrado sus mensajes, las imágenes, los aromas, que he borrado mi propia identidad, mis sueños, mi manera de hablar, mis ganas...


Hace tanto tiempo que deje de importarme por lo que los demás dijeran, que deje de tener amigas, que conseguí unas nuevas, que deje de llorar por días, que no juego en la lluvia, que no veo a mis compañeros de aventuras infantiles, que deje de tener miedo, que me decidí a hacer algo...


Hace no mucho tiempo volví a sonreír como antes, a tener confianza... casi, a mirar el atardecer, a comer dulces, hablar con las personas desconocidas, a valorar los momentos difíciles, a ver el lado positivo de las cosas, a ser tan fuerte como antes era...


Hace muy poco tiempo alguien me besó y cambió mi mundo, alguien me tendió la mano y la tomé, he vuelto a dibujar, me siento emocionada en algun momento del dia sin razón alguna, volví a reirme hasta quedar adolorida, he tenido a alguien en la cabeza casi todo el dia...


Hace relativamente poco tiempo alguien me dio una caja naranja que alegra todos mis dias...


Así entendí que todo es cuestión de tiempo, nada dura para siempre y siempre viene algo mejor... el tiempo sólo pasa, depende de ti quedarte ahì o no...