A veces creo que puede ser él, otras tantas pienso que seré una más y de pronto ve en mí su razón de ser mejor, entonces ¿qué se propone con eso? Acaso deba entregarme a este vaivén de sensaciones que provocan sus palabras, cada una certera y letal.
De pronto falta el aire y las ganas de sonreír desaparecen pensando que no debe ser, pero ¿qué sí debería? Un intento más al mundo no le hará daño a nadie, pienso, y todo parece cobrar vida tomando un orden extraño dentro de mi cabeza que ya está demasiado lejos para cuando le necesito. La sensación dentro crece cada vez más y retumba con fuerza en cada uno de mis pensamientos, se apodera a tal grado de mí que me es imposible escapar a ella y me veo enfrascada en una lucha interminable que no me llevará a ningún lado, no quiero dormir esta noche pensando en él...
Encuentro cada una de esas frases dentro, nadando y regocijándose por la victoria que pronto verá la luz, entro en pánico pensando que en algún momento no podré dar marcha atrás y me traicionan las ganas de rendirme ante tal revelación. Me doy cuenta de cuán fácil sería abrir la puerta y dejarle entrar, hacer a un lado todo lo que le impida el paso y darle la bienvenida a las palabras cálidas pero tan sólo imaginar lo pesada que sería la culpa me hace aferrarme a la llave con fuerza casi hasta incrustarla en mi palma derecha para no olvidar por qué no debo hacerlo.
Él está ahi afuera, esperando, eso no es problema pues ha esperado tanto tiempo que ahora sólo es cuestión de empujar otro poco. Sólo falta presionar un poco más y todo sucumbirá, me temo que es así y él se alegra de saber que así será... no lo imagina, lo sabe. Falta poco, se dice y eso le inyecta nuevas energías, nuevas esperanzas, le da más razones para esperar.
Y ahora estoy contra esa puerta, sintiéndome señalada por todo aquello que me rodea, imaginando lo que me haría la vida si fuese tan débil como para abrir esa oportunidad que él tanto desea y que tal vez hasta yo espero que llegue. El tiempo se reduce y con él la espera, acaso sea vencida pero no lo sabré hasta aventurarme allá afuera. Adentro está a punto de desaparecer y me preparo para lo que vendrá, una vez librada la valla no habrá marcha atrás... hay tantas razones para quedarme justo donde estoy que me obligan a ir afuera para darme cuenta que no hay nada qué perder...
De un sólo golpe se abre la puerta y me doy cuenta que he caido en la trampa de palabras dulces, esa es la única verdad, le odio por eso y aún más, pensando que algunas veces le quise; ya no puedo volver atrás, ahora es él o yo, de ninguna manera será "nosotros" ¡eso jamas! Nada valen ya las palabras dulces, las frases profundas que se sentían sinceras, las caricias verdaderas con la mirada, ahora sólo hay que terminar con esto, será un duelo a matar o morir...
...y pensar que aveces le quise...


Etiquetas: A veces le quiero, amor imposible, decision, resignación, tiempo